Mimetismo profesional

A lo largo de mi vida profesional siempre he intentado aprender de las cosas buenas que me pudieran aportar los demás, su método de trabajo, sus conocimientos, su capacidad de liderazgo y un largo etc. Pero en realidad siempre lo he hecho intentando mantener mi identidad profesional y personal.

¿Por qué digo esto? a lo largo de mi carrera profesional me he encontrado con casos claros de mimetismo profesional y en ocasiones incluso extremos. Quien más y quien menos ha tenido algún compañero de trabajo imitador, el típico “pelota” del jefe y similar.

En mi caso he sido testigo de una imitación tal, que anula totalmente la individualidad del imitador. El mimetismo es tal que copia lo bueno y lo malo hasta tal punto que deja de hacer y decir cosas correctas para imitar a su “modelo”.

Hay un divertido ejemplo real como la vida misma que ilustra el “mimetismo profesional” en toda su dimensión. Es lógico que un extranjero afincado en otro país no sepa correctamente los “dichos y refranes” o que mezcle incluso algunos, lo grave es que un nacido y criado en ese país empiece a decir mal los dichos y refranes que escucha desde niño… ¿un ejemplo? quien no ha escuchado las expresiones: “esto cuesta un huevo” o “sale por un ojo de la cara” que expresan la percepción de que algo es demasiado caro. ¿Que pasa cuando un extranjero mezcla ambas expresiones? pues simplemente… “Esto cuesta un huevo de la cara” tan sólo imaginarse el huevo en la cara ya produce cuanto menos una sonrisa… pero bueno se trata de algo comprensible, es un extranjero en tierra extraña y totalmente perdonable. Lo que resulta increible es que alguien repita insistentemente la misma expresión cuando lleva viviendo aquí toda su vida…

Lo cierto es que algo así sólo se puede explicar con una total falta de personalidad del imitador. Lo curioso de todo esto, es que en muchas ocasiones estos “imitadores” (que no “pelotas”) salen mejor parados en el mundo empresarial de lo que merecen. Cual camaleones van imitando su entorno y colgándose las medallas que otros merecían.

¿Hasta tal punto llega la imitación profesional que somos capaces de abandonar incluso nuestras bases lingüísticas? ¿conocéis algún caso de mimetismo profesional?

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