Archive for the ‘Viajes’ category

Roma: tercera entrega

marzo 5, 2009

Día 4

Después del palizón del día 3, decidimos hacer una ruta mucho más relajada y aprovechar nuestra Roma Pass para movernos con el transporte público, en este caso el Metro, destino: Piazza di Poppolo.

Esta plaza tiene unas enormes dimensiones, junto a la muralla de la antigua Roma y en una de sus entradas, justo por donde sale de la ciudad la Via Flaminia, actual Via del Corso. A destacar en esta plaza sus iglesias y uno de los obeliscos traidos de Egipto que originalmente se encontraba en el Circo Máximo.

Desde aquí decidimos hacer el resto de la ruta a pié disfrutando de un magnífico y soleado día en Roma. Nuestra próxima parada el Ara Pacis, monumento restaurado y colocado junto al Mauselo de Augusto, para el cual se hizo el monumento, en un bonito edificio de nueva construcción. Con la Roma Pass la entrada cuesta la mitad.

Cruzando el Rio Tiber (Fiume Tévere que dirían los romanos) nos dirigimos hacia el Castillo de Sant Angelo y después de darnos una buena caminata por que tuvimos que rodearlo al estar cortada la calle debido al peligro de desbordamiento del río, nos lo encotramos acotado por la Polizia y cerrado al público, así que lo único que pude hacer fué sacar alguna foto desde el exterior y quedarme con la espina clavada de no poder ver su interior. Originalmente fué el Mausoleo de Adriano y posteriormente fué convertido en Castillo para defender Roma de los ataques de los invasores, lo que hace que arquitectónicamente sea de lo más peculiar. Además fué el último bastión de los Papas en caso de ataque y estaba comunicado directamente con el Vaticano. Es un imprescidible en la historia de Roma “reciente”, así que fué una verdadera lástima no poder entrar y aprovechar aun más nuestra Roma Pass.

Viendo frustrados nuestros planes paseamos tranquilamente junto al Tiber de vuelta hacia la vía Condotti, eje comercial más famoso de Roma, donde se encuentran las grandes firmas, como curiosidad la tienda de Louis Vuitton donde habia cola para entrar, con varios porteros en la puerta y camareros dentro de la tienda ofreciendo bebidas y “picoteo” a los clientes, compraran o no, igual era ese el motivo de la cola, el gorroneo.

Un poco más adelante la Plaza de España, que a mi personalmente me decepcionó un poco, no por que no sea bonito, pero quizá esperaba algo más con la fama que tiene. En esta zona hay numerosos cafés donde uno puede darse el gustazo de pagar 5 o 6 euros por probar uno sólo por su situación.

Una vez visitada la Plaza de España decidimos ir caminando por Via del Corso, donde hay también numerosos comercios, para llegar hasta la Fontana di Trevi que ya habiamos visitado otros días, sólo que por la noche, así que sería nuestra primera visita con luz de día y un sol esplendido. Como siempre sorprende encontrarse esta enorme fuente en medio de calles estrechas, y como siempre llena de gente. Sin lugar a dudas uno de los rincones más bonitos de Roma.

Aun teníamos cosas que hacer y en ese día íbamos a volver a visitar lo que para mí es la joya de la corona de la arquitectura de la Antigua Roma, el Panteón. Como siempre impresionante, a pesar de su aspecto sobrio exterior no podemos olvidar que dentro del edificio cabe una esfera perfecta de 43,30 m !!! Es impresionante el estado de conservación del edificio, gracias a su conversión en iglesia en el siglo VI. Realmente sobrecogedor mirar hacia arriba y ver la cúpula abierta en su centro por donde aún a día de hoy entra la luz natural. Y que decir de sus impresionantes puertas en bronce aún originales del siglo I. El edificio en sí es un verdadero prodigio, aunque puede que su estética externa haga que la gente no lo valore como se debe.

Desde aquí vuelta por Via Nazzionale hasta Piazza della Repubblica para visitar las Termas de Diocleciano, en la actualidad una iglesia, aunque permite hacerse una idea de la magnificencia de estos antiguos baños viendo la altura de las naves, es realmente impresionante las dimensiones que tiene. Justo en el mismo complejo detrás de la iglesia se encuentra el Museo de Roma (uno de ellos) también con descuento por la Roma Pass y que tiene algunas piezas realmente impresionantes. En frente la estación de Termini, realmente gigantesca y zona poco recomendable a según que horas del día.

Ya era hora de volver al hotel y preparar la ruta para el quinto y último día de estancia en Roma, después de un día en el que vimos mucho, caminamos mucho, pero que se hizo realmente llevadero en parte por el buen tiempo y sin duda por el incomparable entorno.

Roma segunda entrega

febrero 2, 2009

Continuando mi aventura en Roma por capítulos…

Día 3

Después de una primera aproximación a Roma el primer día y un segundo día dedicado al Vaticano el tercer día estaba planificado con una agenda bastante apretada.

En primer lugar visitaríamos Santa María la Mayor, una de las antiguas basílicas cristianas (aprox. 430 d.c.) y que conserva gran parte de su planta original. Los primeros templos cristianos adoptaron una solución arquitectónica pública romana, la basílica, que años antes habían construido repetidamente en los Foros. De esta forma conseguían dotar de un continuismo con Roma a los nuevos edificios cristianos, logrando de este modo una mayor aceptación por parte de la población. Planta clásica de 3 naves, una central más alta y dos laterales más bajas, nada novedoso, pero adaptado al nuevo culto religioso. A destacar en esta iglesia el techo bañado en oro procedente de américa y los mosáicos en la nave central y ábside.

Desde aquí y tras un pequeño paseo de unos 10 minutos la próxima parada era la basílica de San Pietro in Vincoli, mucho menos espectacular que Santa María la Mayor en su arquitectura, pero con una de las grandes joyas en su interior, la estatua de Moises de Miguel Angel, parte de un grupo escultórico de la tumba del Papa Julio II, aunque nunca llegó a ver terminada la obra. También se encuentran en su interior las supuestas cadenas que Herodes utilizó para encadenar a San Pedro, motivo por el que se hizo esta basílica.

Desde aquí ya estabamos a un paso de los Foros Imperiales, el Coliseo y el Foro. De los Foros Imperiales poco queda en pié, de lo que fue una de las zonas más grandiosas de la antigua Roma. Los foros de César, Augusto, Nerva y el último construido por Trajano que sería la última construcción pública en los Foros de la antigua Roma.

Una vez vistos los Foros Imperiales que se ven desde la calle, nos dirigimos al imponente Coliseo, llamado así por el Coloso (35 m de altura) erigido por Nerón de su persona, aunque su nombre original es Anfiteatro Flavio. El Coliseo se levanta sobre la Domus Aurea de Nerón, ultimo emperador de los Julios, destruida por Vespasiano primer emperador de los Flavios y que fue terminado por Tito que lo inaugura con unas ceremonias y espectáculos que duran 100 días. El Coliseo se levanta exactamente sobre la zona en la que Nerón había mandado construir un lago artificial que fue rellenado para servir de base al nuevo edificio, pero su Coloso se mantuvo en pié aunque su rostro fué sustituido por el de un dios romano y con el paso del tiempo acabaría identificando al propio edificio, el Coliseo.

Aquí comenzaríamos a utilizar la Roma Pass que permite entrar en los dos primeros museos de forma gratuita y evitarse la cola pasándo directamente por el torno con la tarjeta. Lo mismo haríamos posteriormente para entrar en el Palatino y el Foro.

El edificio a pesar de servir de cantera durante muchos siglos mantiene parte de su esplendor aunque hay que hacer un pequeño esfuerzo por imaginarse como debía de ser este edificio con capacidad hasta 70.000 espectadores. Sorprende saber que los que iban al foro recibían una entrada en piedra donde aparecía indicado como llegar a su asiento. Los asientos cercanos a la arena estaban reservados para la altas sociedad romana y la parte más alta que era de madera reservado para el pueblo llano. Sobrecoge ver el edificio e imaginarselo llenode gente gritando en pleno espectáculo.

Desde aquí pasamos por el último arco conmemorativo romano, el Arco de Constantino que tiene muchas partes reutilizadas de otros monumentos anteriores.

Finalmente desde el Arco de Constantino nos dirigimos al Palatino, una de las 7 colinas que fundaron la antigua Roma y según las excavaciones arqueológicas la habitada desde más tiempo. Se supone que en esta zona se encuentra la antigua cabaña de Rómulo, fundador de Roma. Zona exclusiva de la alta sociedad romana, especialmente de los emperadores que uno tras otro construyen aquí sus “domus”, exceptuando Nerón, y que dará lugar en el futuro a la palabra palacio (Palatino) para referirse a los edificios de reyes y emperadores. Otra herencia más de la antigua Roma. El Palatino exige un verdadero acto de fé, puesto que gran parte de las habitaciones imperiales se encuentran  por debajo de la zona por donde uno camina y se ven pocos restos de edificios, cuesta un poco imaginarse como debería de ser en aquella época con habitaciones llenas de estatuas, estucos, frescos… Es un espacio enorme para recorrer, y desde el Palatino se puede contemplar el Circo Maximo, lástima que no se haya conservado, y el antiguo Foro que sería nuestra próxima parada.

Ya era la hora de comer, y con lo pronto que oscurece en esta época en Roma íbamos contrareloj, así que optamos por comer algo mientras caminábamos para cumplir con la agenda prevista.

Comenzamos la visita a los Foros desde el arco de Tito, junto al Coliseo, para ir avanzando por la vía Sacra, antiguo camino que fúe recorrido por las legiones victoriosas por el Foro hasta llegar al templo de Saturno donde eran depositados los tesoros capturados durante las campañas militares. La impresionante Basílica de Majencio, la casa y el templo de las Vestales, el templo dedicado por Augusto a Julio César en el mismo lugar donde fue incinerado tras su asesinato, la basílica Julia, el templo de Castor y Polux, el magnífico arco de Septimio Severo, los restos del Tabularium base para el actual Ayuntamiento de Roma son algunos de los edificios que se pueden ver en el Foro, pero debajo del Foro también se encuentran secretos ocultos como la Cloaca Máxima que fué básica para desecar esta zona pantanosa o la antigua prisión de Roma donde permanecieron retenidos ilustres convictos como Vercingetorix o el propio San Pedro.

Desde el foro se sube al Campidoglio, donde esta el actual Ayuntamiento de Roma, justo sobre la colina Capitolina, la más sagrada de las colinas romanas, donde se levantaba un templo y donde acaban las comitivas de las legiones victoriosas. El Ayuntamiento se asienta sobre los restos del Tabularium, edificio del Foro que albergaba todos los documentos oficiales.

Ya sólo nos quedaba una última visita en un día realmente agotador, el Mercado de Trajano, lo que podríamos llamar el “primer centro comercial” de la Historia. En su interior calles y pequeños comercios aglutinaban gran parte de las transacciones comerciales de la antigua Roma. Una maravilla arquitectónica digna de ver con más tiempo del que lamentablemente carecíamos.

Desde aquí vuelta al hotel y a dormir, había sido un día muy intenso y una jornada realmente agotadora, así que por un día decidimos no pasar por la Fontana de Trevi y coger fuerzas para la siguiente jornada que sería ya algo más relajada.

Roma, primera entrega

enero 11, 2009

Bueno, tenía prometido contaros algo más sobre mi viaje a Roma, así que aquí comienza el relato que irá por etapas…

Día 1

El primer día llegamos a una hora prudente a Roma lo que nos permitió salir a conocer un poco la zona cercana al hotel situado en Via Nazionale. Eso sí después de haber disfrutado de unas magníficas vistas de Roma desde el avión. Consejo: si volais con destino al aeropuerto de Ciampino las ventanillas del lado derecho son el mejor lugar para poder ver Roma, eso si volais desde el norte de España, el avión recorrerá Roma de norte a sur y podréis ver todos los grandes monumentos desde el cielo, Estadio Olímpico de Roma será lo primero que veais, seguido del Vaticano, el Castillo de Sant Angelo el río Tiber (fiume Tévere) y sus puentes para continuar viendo el Panteón, los Foros y el Palatino, el Coliseo, el monumento a Victor Manuel II y el Circo Máximo del que no tendréis mejores vistas para haceros una idea de su grandiosidad (hasta 300.000 espectadores) puesto que a nivel de suelo parece simplemente un descampado.

Una vez llegados a Ciampino procedimos a comprar la Roma Pass, una tarjeta de transporte y para tener descuentos en museos que cuesta 20 € y que realmente os recomiendo. Es válida durante 3 días. Los dos primeros museos que visiteis serán gratuitos (procurar que sean los más caros) y en muchos otros tendréis descuentos de hasta el 50%, consultar la lista en la página web. Muy importante no es válido para el Vaticano.

Después de un trayecto en autobús de unos 30 minutos estábamos en la estación de trenes de Termini, eso sí ya habíamos pasado por las murallas aurelianas de la antigua Roma y justo al lado de la estación se puede ver un pequeño tramo de la primera muralla de la ciudad. En frente de Termini se pueden ver también los restos de las antiguas termas de Diocleciano conservadas hasta la actualidad al ser convertidas en iglesia cristiana.

Durante el trayecto al hotel, cercano a Termini en Via Nazionale uno ya se da cuenta de que Roma es una caja de sorpresas en cualquier rincón encuentras restos de la antigua Roma, mezcladas entre palacios del siglo XV, del siglo XVIII, casas actuales, fuentes…

Visita rápida al hotel descarga de maletas, cámara en mano y de excursión, ya eran las 4 de la tarde y en Diciembre en Roma a las 5 de la tarde ya es noche cerrada. Mapa en mano por si las moscas salimos hacia los Foros para ver la magnífica columna de Adriano. Continuamos por el monumento a Victor Manuel II, tambien conocido como “el pastel” o el “vittoriano”, Plaza Venecia pasando por Largo Argentina (lugar donde asesinaron a Julio César a la salida del Senado en el Idus de Marzo del año 44 a.c.) para continuar por unos callejones hasta llegar al imponente Panteón, conservado también hasta la actualidad al convertirse en iglesia cristiana y para mi sin duda el mejor ejemplo de arquitectura romana. Desde ahí a Plaza Navona que conserva la forma del antiguo Circo de Diomiciano del siglo I a.c. visita  a una iglesia y vuelta a pasar por delante del Panteón para llegar a una de las joyas de Roma, la Fontana de Trevi que surge de la nada entre pequeños callejones pero de la que uno escucha el murmullo del agua si presta atención unos cientos de metros antes de llegar. Después de comer un típico helado contemplando durante largo rato la Fontana que realmente te hipnotiza repusimos fuerzas con unas pizzas al peso cerca de la Fontana para ir a descansar al hotel. La próxima jornada era realmente dura…

Día 2

Este día estaba reservado por entero al Vaticano y sus Museos. Para este día no ibamos a utilizar la Roma Pass puesto que no servía para los museos vaticanos, así que a por el metro en Plaza de la República 1 € y destino al Vaticano. Para llegar en metro teneís que coger la línea roja y bajaros en Ottaviano. Desde allí caminando en unos 10 min. llegáis al Vaticano. Lo primero los museos, que están al otro lado del “país” casi en el lado opuesto a la plaza del Vaticano. Medidas de seguridad, zonas de control de equipaje, y a por la entrada, 14 €. Ya estabámos dentro para contemplar una de las mayores colecciones de arte del mundo.

Desde que uno entra no sabe que mirar, te vuelves loco, uno no sabe si es mejor el continente o el contenido. Miras el edificio, sus salones, sus techos pintados, y todo lleno de esculturas, pinturas, tapices y sobre todo de gente…

Aquí podréis ver al Laoconte devorando a sus hijos, famosa escultura griega encontrada en la Domus Aurea de Nerón.

Magníficos sarcófagos de muy diversas épocas…

Y como no, la magnífica colección Etrusca con sus impresionantes cerámicas y joyas…

Poco a poco ireis encontrando más y más gente lo que os indicará que estais acercandoos a las estancia de Rafael y a la Capilla Sixtina, aunque os queda aún una larga caminata pasando por increibles pasillos y salas llenas de obras de arte.

Luego las estancias de Rafael, con sus conocidísimas obras.

Después de pasar por las estancias de Rafael la ruta pasa a través de la torre más antigua del Vaticano, que incluye las estancias ampliadas por el famoso Papa Borgia. Una vez llegados a este punto, sólo queda ascender por una escalera para llegar a la Capilla Sixtina, donde no está permitido hacer fotos ni hablar. Uno se da cuenta cuando que ha llegado, no sólo por la espectacularidad de los frescos en el techo, si no también por la cantidad de gente agolpada en ella. Todo el mundo intenta sentarse en unos bancos laterales que hay en la Capilla, que evidemente están a rebosar, y el resto, se queda de pié donde buenamente tiene espacio para contemplar la obra de Miguel Angel.

Tras pasar la Capilla Sixtina continúas pasando por numerosos pasillos, eso sí menos espectaculares que los anteriores hasta volver a la zona de entrada, donde hicimos una pequeña parada para coger fuerzas comiendo naturalmente unos trozos de pizza vaticana.

Una vez retomadas las fuerzas, proseguimos nuestra ruta, que esta vez nos llevaría hasta la plaza del Vaticano y la Basílica de San Pedro.

La Plaza del Vaticano obra de Bernini, autor también del Baldaquino de la Basílica de San Pedro, es realmente espectacular, mucho más grande de lo que uno se imagina.

Después de pasar los pertinentes controles de seguridad decidimos ascender hasta la cúpula de la Basílica, eso sí con el ticket con ascensor (7 € por persona), que en realidad sólo te sube hasta el techo, quedando todo el camino hasta la cúpula proyectada por Miguel Angel. Ni se os ocurra coger el ticket sin ascensor que cuesta 5 € por persona, realmente compensa pagar esos 2 € de diferencia, puesto que te ahorras unos 200 escalones.

Esta es la vista desde el techo, antes del repecho final…

Una vez entras en la base de la cúpula puedes ver la parte interior de la Basílica que es realmente impresionante. Desde arriba ves a la gente visitandola como si fueran hormigas. No recomendado para la gente con vértigo, a pesar de que todo el perímetro se encuentra cerrado con una verja, el pasillo no es muy ancho que se diga.

Desde aquí quedan “tan sólo” aproximadamente unos 320 escalones para llegar al destino. En su mayor parte escaleras de caracol, cada vez más estrechas y con algunos tramos con ambas paredes inclinidas ya que vas subiendo entre la cúpula interior y la exterior, siendo bastante estrecho y no apto para gente con claustrofobia. Tras sudar la gota gorda y bajar el kilo que habiamos ganado durante la comida con las pizzas, por fin alcanzamos nuestro destino. Lo cierto es que una vez llegas arriba y contemplas las vistas de Roma merece la pena el esfuerzo.

Desde las alturas uno puede contemplar la plaza del Vaticano en todo su esplendor, con el Castillo de Sant Angelo al final, el río Tiber, el Panteón, el momumento a Victor Manuel II, el Coliseo… Desde aquí se tiene también una vista perfecta de la parte exterior de la Capilla Sixtina (en la foto) y del conjunto de las salas por las que uno pasea durante la vista a los museos Vaticanos.

Una vez sacadas las pertinentes fotos y retomado el aliento quedaba la bajada, que es igual que la subida, sólo que por el lado opuesto. Una vez llegas al techo de la Basílica uno se encuentra con unos baños, cafetería y tienda de recuerdos para los valientes que ascendieron a la cúpula, que la verdad, me llamó bastante la atención.

Ahora ya nos quedaba sólo visitar el interior de la Basílica. El tamaño es descomunal, creo, si no me equivoco, que se trata de la iglesia católica de mayores dimensiones del mundo. Uno se siente realmente pequeño cuando está en su interior. Nada más entrar uno se encuentra con otra obra de Miguel Angel, omnipresente en el Vaticano, en este caso la Piedad.

Lamentablemente no nos dió tiempo a visitar el “Tesoro del Vaticano” ni las “Grutas Vaticanas” que estaban cerradas al público ese día. Sin darnos cuenta, ya se había hecho de noche y era hora de cerrar la Basílica. Así que no nos quedó más remedio que emprender el regreso hasta el hotel, pero en esta ocasión decidimos no volver en metro y regresar andando para hacer una parada por el camino y cenar. Aproximadamente serían unos 6 km andando.

Primera parada, una vista desde el puente al Castillo de Sant Angelo.

Desde aquí y cruzando el puente sobre el Tíber, que por cierto estaba a punto de desbordarse por la crecida a consecuencia de las lluvias de esa semana, llegamos a la zona de Plaza Navona, donde ibamos buscando una pizzería que nos habían recomendado.

Por fin tras caminar unos minutos por calles estrechas llegamos a nuestro ansiado destino, en la via del Governo Vecchio, estaba la pizzería “da Baffetto” famosa en Roma por sus pizzas. Al más puro estilo de película de mafiosos con “il capo” sentado en su mesa dando instrucciones a los clientes de donde sentarse y con el pizzero hablando igual que Marlon Brando en “El Padrino”, disfrutamos de dos fantásticas pizzas, 2 coca-colas y un auténtico tiramisú por un total de 23 €. La pizzería llena de gente, y no sólo de turistas.

Una vez retomadas las fuerzas contiuamos, pasando por Plaza Navona y por el Panteón, con parada por el camino para tomar un helado, hacia la Fontana de Trevi, que fué visita obligada diaria durante nuestra estancia en Roma. Como siempre llena de gente…

Desde aquí al hotel, un paseo de unos 10 min, para descansar y prepararnos para el próximo día, que os contaré en la próxima entrega.

Roma: curiosidades

diciembre 24, 2008

Recientemente pasé unos días en Roma, mi primera visita a la ciudad y sólo puedo decir que me encantó. Una visita desde luego recomendada, sobre todo si como yo, eres un apasionado de la Historia. Prometo hacer otro post con alguna foto… un vez que haga una pequeña selección entre las más de 900 que hice en 5 días.

Roma, una ciudad que según excavaciones arqueológicas recientes, era ya un pequeño asentamiento hacia el año 1000 a.c., es decir una ciudad de aproximadamente unos 3000 años de antigüedad, realmente impresionante.

La historia de Roma está llena de curiosidades desde su fundación y en la actualidad no podía ser menos. Voy a comentaros algunas que me llamaron más la atención.

El metro, consta de sólo dos líneas la roja y la azul. El metro está muy profundo en la mayor parte de su recorrido para evitar dañar restos arqueológicos. Para una ciudad de 4 millones de habitantes puede parecer un poco escaso. También hay que decir que el metro queda relativamente lejos de la zona “centro”, es decir de la zona Navona-Panteón-Trevi.

No es extraño callejear y de pronto encontrarse con alguna sorpresa, en medio de estrechas calles uno se encuentra con el Panteón, con la Fontana di Trevi, y con cualquier resto romano…

Las sirenas es algo habitual, cuando uno no las escucha se extraña. Ambulancias, coches de policía y sobre todo coches de calle oficiales con la sirena pegada en el techo conduciendo por el carril contrario es algo que está al a orden del día.

Por la noche la ciudad no tiene demasiada luz, en ocasiones para mirar el mapa tienes que ponerte debajo de alguna farola para poder ver algo. En diciembre, sobre las 17 h es practicamente noche cerrada y se echa de menos algo más de luz en algunas zonas.

Las calles y las aceras no están demasiado bien pavimentadas sobre todo depende de la zona. Uno llega a pensar que durante la antigua Roma sus famosas vías eran de mayor calidad que las actuales. A veces tienes que ir más pendiente de mirar al suelo para no tropezar que de ver la maravilla que te rodea.

Durante mi visita al foro, donde me pasaría horas y horas escudriñando por los rincones, me sorprendió ver flores frescas colocadas en el lugar donde Julio César fue incinerado hace más de 2000 años.

Ver las puertas originales del Senado romano, es realmente sorprendente. No son las únicas conservadas de época romana, pero por la importancia del edificio al que daban paso me resultó más impactante. Actualmente se encuentran en la iglesia de San Juan de Letrán y tengo que decir que tienen un tamaño descomunal.

Es también curioso la cantidad de gente que trabaja en un negocio de hostelería. Por lo general para un local de tamaño similar en España se emplea la mitad de personal.

Las cafeterías son para tomar un café a toda pastilla en la barra y seguir ruta. No están más de 10 minutos en la operación. En muchos locales no hay sitio donde sentarse más allá de 2 o 3 taburetes y una pequeña barra en la pared y tampoco hay prensa para ojear mientras tomas el café. El puro “veni, vidi, vinci” de Julio César, pagar, beber, seguir…

Ver como se superpone la antigua ciudad de Roma y la actual Roma fundiéndose en ocasiones en una sola. Como ejemplos la Plaza Navona que respeta de modo casi exacto al antiguo trazado del Circo de Domiciano del siglo I d.c. o el trazado de la Via del Corso que es un calco exacto de la vieja Via Flaminia que salía por la puerta norte de la ciudad.

Como dije al principio, la visita es altamente recomendable, sobre todo cuando uno tiene la oportunidad de andar un poco a su aire y callejear y mezclarse con la ciudad.

A vueltas con las vacaciones

agosto 28, 2008

Mis vacaciones se acercan, mis dos semanitas en septiembre a partir del día 15 y aun no tengo claro donde voy a ir este año, aunque barajo varias posibilidades. Lo cierto es que tengo muchas dudas sobre el destino y cada vez menos tiempo para decidirme.

El año pasado la decisión fué de lo más sencilla: Riviera Maya y fue fantástico. Yo creo que ahí está el problema, es muy difícil de superar…

El año pasado por estas fechas estaba casi a punto de salir hacia Mexico, a primeros de septiembre, después de mirar foros y foros y montones de hoteles por fin me había decidido. Elegí un hotel de la cadena Riu cercano a Playa del Carmen, concretamente el Palace Mexico y lo cierto es que no me arrepiento de la elección.

El hotel limpio y cuidado y muy próximo a Playa del Carmen, antiguo pueblo de pescadores hoy reconvertido a ciudad turística. y al que se llegaba andando en apenas 20-25 minutos o en taxi en apenas 5.

Como uno es muy aventurero y ha viajado mucho y a muchos países me decidí a hacer las excursiones por libre y alquilar un coche para tener más libertad, ¡menudo acierto!, una vez te acostumbras a las carreteras de Quintana Roo y Yucatán y a la forma de conducir de los mexicanos todo va rodado. La gasolina a un precio que ya podía estar en España y largas carreteras prácticamente rectas paralelas a la costa y por el medio de la selva.

El primer día fué un palizón de kilómetros, pero que merecieron sobradamente el esfuerzo. Por fin pude ver Chichén Itzá, la espinita clavada que tenía desde que viví en Veracruz una temporada y que no pude visitar por aquel entonces. No es tan sobrecogedor como las Pirámides de Giza, pero es realmente bonito.

A la salida y aprovechando que quedaba de paso una parada en el cenote de Ik-Kil. Realmente bonito a pesar de estar muy preparado para el turismo. Yucatan está lleno de estos cenotes y de ríos subterráneos ya que al ser una plataforma caliza no existen los ríos en superficie.

De vuelta hacia el hotel parada obligada en Coba, ciudad Maya en medio de la selva y de la que aún queda mucho que por sacar a la luz. ¿Su atractivo? tener la pirámide más alta del Yucatán y sobre todo ser de las pocas a las que aún se puede subir, si uno reune el valor suficiente. Son unos 44 m de altura subiendo por una escalera casi vertical, pero una vez arriba las vistas son impresionantes. Nótese en la foto la “pequeña” pirámide que está cerca.

Después de más de 700 km y de un madrugón a las 5 de la mañana, era hora de volver al hotel y reunir fuerzas para el segundo día de excursiones: Xel-Ha y Tulum.

Tulum, una de las pocas ciudades mayas junto a la costa, y la primera que avistaron los españoles desde la costa. Fué una de las pocas ciudades mayas que aún estaban habitadas cuando llegaron los españoles. Lo más bonito es el enclave de la ciudad, más que sus edificios, que no llegan al nivel de otras ciudades mayas. Pero merece la pena por su paisaje.

Después visita a Xel-Ha donde se mezclan río y mar de ahí su nombre que significa “dos aguas”. Ideal para hacer snorkel y refrescarse del intenso calor.

Después de dos días frenéticos tocaba relajarse en la playa del hotel y pasear por Playa del Carmen. La verdad que podría contar muchas cosas sobre ese viaje, pero sería demasiado largo. Resumiendo fué una experiencia fantástica, sobre todo por disponer de la libertad del coche y planificar las excursiones a mi antojo. El listón ha quedado muy alto y de ahí mi indecisión para este año. Prometo post a mi vuelta de las vacaciones…. sean donde sean…