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Roma: tercera entrega

marzo 5, 2009

Día 4

Después del palizón del día 3, decidimos hacer una ruta mucho más relajada y aprovechar nuestra Roma Pass para movernos con el transporte público, en este caso el Metro, destino: Piazza di Poppolo.

Esta plaza tiene unas enormes dimensiones, junto a la muralla de la antigua Roma y en una de sus entradas, justo por donde sale de la ciudad la Via Flaminia, actual Via del Corso. A destacar en esta plaza sus iglesias y uno de los obeliscos traidos de Egipto que originalmente se encontraba en el Circo Máximo.

Desde aquí decidimos hacer el resto de la ruta a pié disfrutando de un magnífico y soleado día en Roma. Nuestra próxima parada el Ara Pacis, monumento restaurado y colocado junto al Mauselo de Augusto, para el cual se hizo el monumento, en un bonito edificio de nueva construcción. Con la Roma Pass la entrada cuesta la mitad.

Cruzando el Rio Tiber (Fiume Tévere que dirían los romanos) nos dirigimos hacia el Castillo de Sant Angelo y después de darnos una buena caminata por que tuvimos que rodearlo al estar cortada la calle debido al peligro de desbordamiento del río, nos lo encotramos acotado por la Polizia y cerrado al público, así que lo único que pude hacer fué sacar alguna foto desde el exterior y quedarme con la espina clavada de no poder ver su interior. Originalmente fué el Mausoleo de Adriano y posteriormente fué convertido en Castillo para defender Roma de los ataques de los invasores, lo que hace que arquitectónicamente sea de lo más peculiar. Además fué el último bastión de los Papas en caso de ataque y estaba comunicado directamente con el Vaticano. Es un imprescidible en la historia de Roma “reciente”, así que fué una verdadera lástima no poder entrar y aprovechar aun más nuestra Roma Pass.

Viendo frustrados nuestros planes paseamos tranquilamente junto al Tiber de vuelta hacia la vía Condotti, eje comercial más famoso de Roma, donde se encuentran las grandes firmas, como curiosidad la tienda de Louis Vuitton donde habia cola para entrar, con varios porteros en la puerta y camareros dentro de la tienda ofreciendo bebidas y “picoteo” a los clientes, compraran o no, igual era ese el motivo de la cola, el gorroneo.

Un poco más adelante la Plaza de España, que a mi personalmente me decepcionó un poco, no por que no sea bonito, pero quizá esperaba algo más con la fama que tiene. En esta zona hay numerosos cafés donde uno puede darse el gustazo de pagar 5 o 6 euros por probar uno sólo por su situación.

Una vez visitada la Plaza de España decidimos ir caminando por Via del Corso, donde hay también numerosos comercios, para llegar hasta la Fontana di Trevi que ya habiamos visitado otros días, sólo que por la noche, así que sería nuestra primera visita con luz de día y un sol esplendido. Como siempre sorprende encontrarse esta enorme fuente en medio de calles estrechas, y como siempre llena de gente. Sin lugar a dudas uno de los rincones más bonitos de Roma.

Aun teníamos cosas que hacer y en ese día íbamos a volver a visitar lo que para mí es la joya de la corona de la arquitectura de la Antigua Roma, el Panteón. Como siempre impresionante, a pesar de su aspecto sobrio exterior no podemos olvidar que dentro del edificio cabe una esfera perfecta de 43,30 m !!! Es impresionante el estado de conservación del edificio, gracias a su conversión en iglesia en el siglo VI. Realmente sobrecogedor mirar hacia arriba y ver la cúpula abierta en su centro por donde aún a día de hoy entra la luz natural. Y que decir de sus impresionantes puertas en bronce aún originales del siglo I. El edificio en sí es un verdadero prodigio, aunque puede que su estética externa haga que la gente no lo valore como se debe.

Desde aquí vuelta por Via Nazzionale hasta Piazza della Repubblica para visitar las Termas de Diocleciano, en la actualidad una iglesia, aunque permite hacerse una idea de la magnificencia de estos antiguos baños viendo la altura de las naves, es realmente impresionante las dimensiones que tiene. Justo en el mismo complejo detrás de la iglesia se encuentra el Museo de Roma (uno de ellos) también con descuento por la Roma Pass y que tiene algunas piezas realmente impresionantes. En frente la estación de Termini, realmente gigantesca y zona poco recomendable a según que horas del día.

Ya era hora de volver al hotel y preparar la ruta para el quinto y último día de estancia en Roma, después de un día en el que vimos mucho, caminamos mucho, pero que se hizo realmente llevadero en parte por el buen tiempo y sin duda por el incomparable entorno.

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Roma segunda entrega

febrero 2, 2009

Continuando mi aventura en Roma por capítulos…

Día 3

Después de una primera aproximación a Roma el primer día y un segundo día dedicado al Vaticano el tercer día estaba planificado con una agenda bastante apretada.

En primer lugar visitaríamos Santa María la Mayor, una de las antiguas basílicas cristianas (aprox. 430 d.c.) y que conserva gran parte de su planta original. Los primeros templos cristianos adoptaron una solución arquitectónica pública romana, la basílica, que años antes habían construido repetidamente en los Foros. De esta forma conseguían dotar de un continuismo con Roma a los nuevos edificios cristianos, logrando de este modo una mayor aceptación por parte de la población. Planta clásica de 3 naves, una central más alta y dos laterales más bajas, nada novedoso, pero adaptado al nuevo culto religioso. A destacar en esta iglesia el techo bañado en oro procedente de américa y los mosáicos en la nave central y ábside.

Desde aquí y tras un pequeño paseo de unos 10 minutos la próxima parada era la basílica de San Pietro in Vincoli, mucho menos espectacular que Santa María la Mayor en su arquitectura, pero con una de las grandes joyas en su interior, la estatua de Moises de Miguel Angel, parte de un grupo escultórico de la tumba del Papa Julio II, aunque nunca llegó a ver terminada la obra. También se encuentran en su interior las supuestas cadenas que Herodes utilizó para encadenar a San Pedro, motivo por el que se hizo esta basílica.

Desde aquí ya estabamos a un paso de los Foros Imperiales, el Coliseo y el Foro. De los Foros Imperiales poco queda en pié, de lo que fue una de las zonas más grandiosas de la antigua Roma. Los foros de César, Augusto, Nerva y el último construido por Trajano que sería la última construcción pública en los Foros de la antigua Roma.

Una vez vistos los Foros Imperiales que se ven desde la calle, nos dirigimos al imponente Coliseo, llamado así por el Coloso (35 m de altura) erigido por Nerón de su persona, aunque su nombre original es Anfiteatro Flavio. El Coliseo se levanta sobre la Domus Aurea de Nerón, ultimo emperador de los Julios, destruida por Vespasiano primer emperador de los Flavios y que fue terminado por Tito que lo inaugura con unas ceremonias y espectáculos que duran 100 días. El Coliseo se levanta exactamente sobre la zona en la que Nerón había mandado construir un lago artificial que fue rellenado para servir de base al nuevo edificio, pero su Coloso se mantuvo en pié aunque su rostro fué sustituido por el de un dios romano y con el paso del tiempo acabaría identificando al propio edificio, el Coliseo.

Aquí comenzaríamos a utilizar la Roma Pass que permite entrar en los dos primeros museos de forma gratuita y evitarse la cola pasándo directamente por el torno con la tarjeta. Lo mismo haríamos posteriormente para entrar en el Palatino y el Foro.

El edificio a pesar de servir de cantera durante muchos siglos mantiene parte de su esplendor aunque hay que hacer un pequeño esfuerzo por imaginarse como debía de ser este edificio con capacidad hasta 70.000 espectadores. Sorprende saber que los que iban al foro recibían una entrada en piedra donde aparecía indicado como llegar a su asiento. Los asientos cercanos a la arena estaban reservados para la altas sociedad romana y la parte más alta que era de madera reservado para el pueblo llano. Sobrecoge ver el edificio e imaginarselo llenode gente gritando en pleno espectáculo.

Desde aquí pasamos por el último arco conmemorativo romano, el Arco de Constantino que tiene muchas partes reutilizadas de otros monumentos anteriores.

Finalmente desde el Arco de Constantino nos dirigimos al Palatino, una de las 7 colinas que fundaron la antigua Roma y según las excavaciones arqueológicas la habitada desde más tiempo. Se supone que en esta zona se encuentra la antigua cabaña de Rómulo, fundador de Roma. Zona exclusiva de la alta sociedad romana, especialmente de los emperadores que uno tras otro construyen aquí sus “domus”, exceptuando Nerón, y que dará lugar en el futuro a la palabra palacio (Palatino) para referirse a los edificios de reyes y emperadores. Otra herencia más de la antigua Roma. El Palatino exige un verdadero acto de fé, puesto que gran parte de las habitaciones imperiales se encuentran  por debajo de la zona por donde uno camina y se ven pocos restos de edificios, cuesta un poco imaginarse como debería de ser en aquella época con habitaciones llenas de estatuas, estucos, frescos… Es un espacio enorme para recorrer, y desde el Palatino se puede contemplar el Circo Maximo, lástima que no se haya conservado, y el antiguo Foro que sería nuestra próxima parada.

Ya era la hora de comer, y con lo pronto que oscurece en esta época en Roma íbamos contrareloj, así que optamos por comer algo mientras caminábamos para cumplir con la agenda prevista.

Comenzamos la visita a los Foros desde el arco de Tito, junto al Coliseo, para ir avanzando por la vía Sacra, antiguo camino que fúe recorrido por las legiones victoriosas por el Foro hasta llegar al templo de Saturno donde eran depositados los tesoros capturados durante las campañas militares. La impresionante Basílica de Majencio, la casa y el templo de las Vestales, el templo dedicado por Augusto a Julio César en el mismo lugar donde fue incinerado tras su asesinato, la basílica Julia, el templo de Castor y Polux, el magnífico arco de Septimio Severo, los restos del Tabularium base para el actual Ayuntamiento de Roma son algunos de los edificios que se pueden ver en el Foro, pero debajo del Foro también se encuentran secretos ocultos como la Cloaca Máxima que fué básica para desecar esta zona pantanosa o la antigua prisión de Roma donde permanecieron retenidos ilustres convictos como Vercingetorix o el propio San Pedro.

Desde el foro se sube al Campidoglio, donde esta el actual Ayuntamiento de Roma, justo sobre la colina Capitolina, la más sagrada de las colinas romanas, donde se levantaba un templo y donde acaban las comitivas de las legiones victoriosas. El Ayuntamiento se asienta sobre los restos del Tabularium, edificio del Foro que albergaba todos los documentos oficiales.

Ya sólo nos quedaba una última visita en un día realmente agotador, el Mercado de Trajano, lo que podríamos llamar el “primer centro comercial” de la Historia. En su interior calles y pequeños comercios aglutinaban gran parte de las transacciones comerciales de la antigua Roma. Una maravilla arquitectónica digna de ver con más tiempo del que lamentablemente carecíamos.

Desde aquí vuelta al hotel y a dormir, había sido un día muy intenso y una jornada realmente agotadora, así que por un día decidimos no pasar por la Fontana de Trevi y coger fuerzas para la siguiente jornada que sería ya algo más relajada.